Descripción del proyecto

I

Eran las once cuando Mariano Renovales llegó al Museo del Prado.

El maestro Renovales detúvose unos instantes al pie de la escalinata. Contemplaba con cierta emoción la hondonada que da acceso al palacio, con sus declives de césped fresco. En lo alto de estos desmontes, la antigua iglesia de los Jerónimos, de gótica mampostería, marcaba sobre el espacio azul sus torres gemelas y sus arcadas ruinosas. El invernal ramaje del Retiro servía de fondo a la blanca masa del casón. Después se fijó en un edificio de mu-ros rojos y portada de piedra. ¡Puá! ¡La Academia! Y el gesto del artista encerró en una misma repugnancia la Academia de la Lengua y las demás Academias.

La escalinata del museo recordaba al maestro su adolescencia. Aquellos peldaños los había subido muchas veces a los dieciséis años, con el estómago desfallecido por la ruin comida de la casa de huéspedes. ¡Cuántas mañanas pasadas en aquel caserón copiando a Velázquez!

El artista siguió adelante en línea recta. Permaneció largo rato inmóvil, pasando sus ojos de un lado a otro, queriendo abarcar de golpe toda la obra del inmortal, mientras en torno de él comenzaba a sonar un zumbido de curiosidad.

— ¡Renovales!… ¡Está aquí Renovales!

La noticia había partido de la puerta, extendiéndose por todo el museo, llegando a la sa-la de Velázquez detrás de sus pasos.

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